¿Necesito un entrenador personal?

La figura del *entrenador personal *surgió en Estados Unidos hace 40 años y desde entonces, progresivamente, se está generalizando su presencia a nuestro alrededor. Se trata de un profesional cualificado del deporte, la fisioterapia, el coach y/o la nutrición que nos proporciona una dinámica de trabajo personalizada, completamente individualizada, para alcanzar los objetivos definidos.

Su tarea consiste en programar, supervisar y controlar la actividad física de su cliente, de manera periódica, garantizando su correcta ejecución en función de las auténticas necesidades y expectativas de cada deportista.

Mucho más que un centro deportivo

Existen diferentes caminos y alternativas para ponerse en forma. Una de ellas es apuntarse a un centro deportivo y trabajar en él con voluntad y criterio. Pero, claro, la presencia cercana y continuada de un entrenador personal aporta un plus de personalización, adecuación y motivación que es muy beneficioso para no cejar en el empeño y realizar correctamente cada sesión deportiva.

La idea fundamental, que todos compartimos, es que cada persona es única. Su cuerpo, su mente y su voluntad conforman un universo individual para el que no sirve, exactamente, lo mismo que para los demás. La figura del preparador personal aporta ese análisis concreto, ese seguimiento individualizado y esa solución específica ideales para cada caso, al tiempo que su apoyo permanente resulta fundamental en los momentos de debilidad, cansancio, desmotivación o tentación de abandonar.


Cuándo contar con un entrenador personal

Existen muchas situaciones en la vida en las que contar con un profesional de estas características nos ayuda mucho. Enumeramos a continuación las principales:

  • Obesidad: Cuando se precisa perder peso, hacer ejercicio es un aspecto esencial. Pero no es posible pasar de un vida sedentaria a otra activa de un modo indiscriminado, entre otras cosas por el riesgo de lesiones y excesos que conlleva. Encontrar y planificar las disciplinas deportivas correctas, sentirse asesorado en su ejecución y alentado día a día, al tiempo que se combina el ejercicio con una alimentación equilibrada, sana y controlada, son tareas en las que el preparador privado ayuda muchísimo.

  • Recuperaciones: Tras una lesión laboral o deportiva, o después de haber superado una enfermedad grave, la actividad física también se convierte en una auténtica necesidad. Ahora bien, los criterios y el seguimiento de un especialista son fundamentales para adecuar el ejercicio a la nueva situación.

  • Cambio de hábitos: Con frecuencia nos planteamos asumir un cambio vital que nos permita estar y sentirnos mejor. Son procesos largos, que ponen a prueba la fuerza de voluntad y la perseverancia, por lo que un asesor deportivo individualizado resulta muy beneficioso.

  • Maternidad: Ser madre es una de las experiencias más importantes que existen. Pero la vida continúa después y conviene que el cuerpo femenino regrese cuanto antes a su estado inicial… o incluso lo mejore. Estos profesionales saben muy bien cómo ayudarnos, dentro o fuera de un centro deportivo.

  • Afrontar retos: Algunas personas se plantean metas vitales que requieren un estado físico distinto. Participar en una maratón, batir un récord Guinness, escalar una montaña o preparar oposiciones o pruebas específicas requieren un plan de entrenamiento físico y mental que solo un entrenador personal puede diseñar a la carta.

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