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Retomar los entrenamientos tras una lesión

En nuestra rutina se pueden sufrir imprevistos graves que pueden hacer que se paren o reduzcan los ritmos de los entrenamientos. Volver a practicar deporte tras una lesión es mucho más fácil siguiendo consejos profesionales.

Muchas personas tienen las rutinas de entrenamiento muy interiorizadas, pero hay que ser consciente de que después de un tiempo sin actividad deportiva hay que adaptar el proceso a nuestra recuperación. Y, además, hay que hacerlo paulatinamente, sin forzarnos demasiado, de lo contrario se pueden padecer nuevas lesiones.

Cómo retomar los entrenamientos tras una lesión

Es una pregunta que muchos deportistas que se han lesionado se plantean, pues desean recobrar la normalidad y la competitividad lo antes posible. No obstante, hay que tener en cuenta algunos consejos.

Diseñar bien los entrenamientos

En primer lugar, debemos tener en cuenta que en algunas ocasiones las lesiones pueden estar motivadas porque los entrenamientos que se realizan no están diseñados de una forma correcta, o porque no adoptamos posturas correctas a la hora de realizar los movimientos.

Para volver a recuperar la normalidad es de vital importancia no recaer en estas cuestiones y guardar siempre una buena higiene postural, de lo contrario la lesión podría agravarse o incluso volver.

La importancia de los estiramientos

Los estiramientos cobran vital importancia. Son una de las rutinas que indudablemente se deben seguir antes de la práctica de cualquier actividad. Pero tras una lesión es, si cabe, mucho más importante. Así, hay que prestar gran atención a este ejercicio tras haber estado un tiempo de parón.

Respetar el periodo de adaptación

Tras una lesión hay que entender que es necesario atravesar un periodo de adaptación cuando se vuelve a entrenar. Todo dependerá del tiempo que se ha estado parado. Si se ha estado más de una semana sin practicar deporte, el tiempo para adaptarse será de un par de días, pero si se ha estado sin realizar ejercicio durante un mes, el tiempo para que nuestro cuerpo se adapte será mayor.

Esta adaptación consiste en realizar el entrenamiento a un ritmo notablemente menos fuerte e intenso, sin forzar ninguna parte del cuerpo y valorando en todo momento cómo se encuentra la parte lesionada.

Masajes y relajación muscular

Realizarnos masajes en la zona de la lesión, bien sea tras un problema óseo como de musculatura, es un buen consejo. Se trata de aplicar técnicas de relajación en la zona afectada. Esto se debe hacer tras cada esfuerzo físico que realicemos. Con ello conseguiremos relajarnos y ayudaremos a reducir el riesgo de que una lesión vuelva a afectarnos.

Sin obsesiones tras una lesión

Además de cuidar nuestro cuerpo tras una lesión, debemos cuidar nuestra mentalidad. Lo mejor tras un estado de parón de actividad deportiva es no obsesionarse presionados por recuperar el tiempo en el que no se ha realizado actividad física.

Recordemos que el deporte es un placer del que hay disfrutar, por lo que no sería bueno que nos creara ansiedad. Hay que planificar de nuevo los nuevos entrenamientos, pero hay que controlar de una manera sabia y correcta nuestro estado psicológico tras una lesión. Se trata de ser felices realizando deporte, no de obsesionarnos con él. 

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