Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on telegram
Desgarro

Desgarro muscular: causas y tratamiento

¿Has oído hablar del desgarro muscular? También se conoce como rotura fibrilar, tirón o distensión muscular. A continuación, te detallamos cuáles son las causas de este tipo de lesión y en qué consiste el tratamiento.

¿Qué es el desgarro muscular?

Este tipo de lesión se produce cuando el músculo o el tendón se estiran demasiado o se rompen. Como consecuencia, la persona padecerá un dolor de intensidad variable que le impedirá o dificultará contraer el músculo.

Las partes del cuerpo afectadas por las distensiones musculares suelen ser las piernas (gemelos, cuádriceps, isquiotibiales), la parte baja de la espalda (paravertebrales) o los brazos. En general, suele ocurrir durante la práctica de actividades deportivas.

El tiempo de recuperación del desgarro muscular dependerá del tipo o gravedad de la lesión. Puede durar entre 8 días, en casos leves, hasta varios meses, en casos graves. A continuación conoceremos del desgarro muscular las causas y tratamiento.

Causas del desgarro muscular 

Desgarro

 

La causa principal de la rotura fibrilar es una contracción o estiramiento inusual del músculo. Un movimiento brusco o exagerado suele ser un motivo habitual. Sin embargo, también podemos ver otras causas:

Falta de calentamiento antes de empezar a practicar una actividad física.

Escaso tiempo de recuperación muscular entre dos sesiones de entrenamiento.

Fatiga muscular previa. 

Rigidez muscular.

Debilidad de los músculos.

Además de estas circunstancias, hay algunos factores que aumentan el riesgo de que padezcamos este tipo de lesión. Por ejemplo, el sedentarismo, una nutrición deficitaria, una mala circulación arterial y venosa o ciertas enfermedades metabólicas (diabetes, etc.).

Tratamiento de la lesión

El tratamiento del desgarro muscular se basa en los siguientes puntos, conocidos en inglés como RICE (Rest, Ice, Compression, Elevation):

Reposo: El reposo deberá prolongarse, por lo menos, hasta que el dolor desaparezca. Se suele establecer un descanso de 48 a 72 horas, con una reincorporación gradual a la actividad.

Hielo: Aplicar hielo justo después de producirse el desgarro, aunque nunca directamente sobre la piel (por ejemplo, con una toalla). Posteriormente, se podrá aplicar calor para reincorporarse a la actividad. En esa etapa será necesaria una rutina de estiramiento y calentamiento.

Compresión: Comprimir la zona afectada con una venda.

 

 

Elevación: Elevar el miembro afectado por encima del nivel del pecho hasta que se reduzca la inflamación.

Recuperación con entrenamientos personalizados: con el streaming de TIMP podrás enviar a tus pacientes vídeos de entrenamientos personalizados.

Además, para aliviar el dolor podríamos requerir medicación antiinflamatoria no esteroidea.

Por último, siempre será de gran ayuda una dieta variada y equilibrada, así como una buena hidratación.

En los casos de lesiones más graves, se podría requerir una cirugía.

En general, se suele realizar una ecografía para diagnosticar el tipo de desgarro muscular y su gravedad, siempre de la mano de profesionales. Si eres fisioterapeuta o amante del deporte, recuerda que la prevención es vital para recuperarse de las lesiones. El deporte es saludable, pero solo si lo practicamos de modo responsable.

Si eres profesional de la fisioterapia y buscas un software para la gestión y control de pacientes, no te olvides de pasar por TIMP para encontrar tu software de fisioterapia.

Un resumen de lo que te interesa

Recibe en tu bandeja de entrada todas las novedades sobre gestión y tendencias en el sector del fitness y el wellness.