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Yoga para principiantes: cómo convertirte en yogui

Cada vez más personas practican yoga a lo ancho y largo el mundo y, pese a ello, sigue siendo un desconocido para muchos.
Por eso, desde el blog de TIMP queremos ayudarte: si alguna vez te has planteado iniciarte en la práctica de esta disciplina ancestral y no sabes muy bien qué se necesita ni cuáles son los pasos a seguir, este artículo es para ti.
En él dejarás a un lado ese mito erróneo de que practicarla es lo mismo que meditar.
También te contaremos qué materiales necesitas para empezar en el yoga y cuál es la actitud idónea para hacerlo.
Además, te vamos a prevenir de una pequeña colección de errores típicos que debes evitar al practicar yoga y, entre otras cuestiones increíbles, encontrarás la guinda del pastel yóguico: ¿qué aptitudes fomentará en ti la práctica habitual de yoga?
No es poca cosa, así que tómate un par de minutos para leer con calma, respira hondo y empecemos.

Que no te engañen, el yoga no es solo meditación

Muchas veces el yoga se asocia en la cultura popular a la meditación y la relajación extrema, lo que para mucha gente acaba convirtiendo su práctica en sinónimo de meditar. Y nada más lejos de la realidad.
Practicar yoga supone activar la casi totalidad de los músculos del cuerpo, y quien lo hace a diario conoce muy bien los efectos positivos que proporciona: mayor flexibilidad, más fuerza, tonificación y dominio del core… Y por supuesto, toda una gama de progresos a nivel psicológico: mayor capacidad de concentración, de gestión de las emociones, un aumento del autocontrol y muchas otras ventajas que luego veremos.

Como ves, el yoga dista mucho de consistir simplemente en sentarse y meditar. Así que prepara tu esterilla, calienta un poco y vamos a sumergirnos en lo que hace falta para iniciarte en esto del yoga.

¿Qué hace falta para empezar a practicar yoga?

A la hora de realizar una sesión de yoga necesitarás una serie de materiales específicos
Que sí, que es cierto que puedes practicar yoga en la cima de una montaña sin ropa y en pleno contacto con la naturaleza, pero suponemos que no será lo habitual. Por eso, aquí va una lista de lo que normalmente te hará falta:

Ropa adecuada

Como con cualquier actividad física, practicarás yoga mucho más a gusto con ropaje cómodo que te permita moverte con total libertad. 
Existe en el mercado ropa específica para practicar esta disciplina, aunque realmente cualquiera con la que te encuentres cómoda/o servirá. 
Eso sí, si lo practicas en una clase será mejor que no se trata de ropa muy holgada, ya que la persona que te guíe no verá tan fácilmente si estás realizando las posturas de forma correcta.

Esterilla

La hemos mencionado hace un momento. En la mayoría de ocasiones, la esterilla será la superficie donde practiques yoga, así que asegúrate de que sea una esterilla de calidad.
El aspecto fundamental es que no sea demasiado gruesa: esto te permitirá realizar las asanas (posturas de yoga) manteniendo el equilibrio. 
A partir de ahí, tienes multitud de tipos diferentes de esterilla: baratas y de menor durabilidad, un poco más caras pero mucho más duraderas, fabricadas con materiales respetuosos con el medio ambiente, fáciles o difíciles de transportar… Este último aspecto es interesante tenerlo muy en cuenta en función de dónde vayas a practicar yoga: si va a ser siempre en el mismo sitio o en un lugar distinto cada vez.

 

Otros elementos

Correas, bloques, ruedas de yoga… Todos estos materiales te ayudarán a practicar yoga en profundidad, pero es más recomendable dejarlos para más adelante, cuando ya tengas más control sobre tu cuerpo al ejecutar las asanas.

Iniciarse en yoga: ¿qué actitud necesitas?

Más importante que el material es cómo te enfrentas a tus primeras sesiones de yoga. Efectivamente, hablamos de tu disposición al realizar esta actividad. 
Cuando practicas yoga es importante tener una serie de principios en cuenta sobre tu actitud. 
Para empezar, es importante dejar a un lado los pensamientos del día a día y las preocupaciones. Olvida todo aquello que no sea centrarte en el momento actual.
Para realizar las asanas correctamente, tu cuerpo y tu mente han de estar volcados en lo que estás haciendo: uno de los elementos clave en la práctica de yoga es la respiración, y has de ser plenamente consciente de ella para controlarla y que te permita moverte adecuadamente.
Por otra parte, es importante que no te agobies por tus progresos. Es decir, no estés constantemente pendiente de si avanzas o no, porque esas mejoras vendrán con la práctica.
Obsesionarte con mejorar solo te traerá ansiedad, así que respira hondo, no te machaques y tiempo al tiempo. Cuando menos lo esperes serás capaz de hacer cosas que ahora mismo ni te planteas.
Del mismo modo, sé consciente de que eres una persona más de los cientos de millones que practican yoga en todo el mundo: tus hitos ya los ha conseguido antes más gente, así como otros los conseguirán después de ti. Observa tus progresos con satisfacción pero con humildad, y ten muy claro que, si continúas en el mundo del yoga, nunca dejarás de aprender.

Tus primeros pasos en el yoga

Ahora que hemos repasado la actitud y los materiales necesarios, es el momento de empezar con buen pie.
Para iniciarte en el yoga lo ideal es contar con un buen maestro/a que te guíe en tu proceso de aprendizaje, que corrija tus errores y potencie tus aptitudes. Esto es válido tanto si se trata de clases online como presenciales: confía en tu gurú y déjate asesorar.

Ya reza el dicho que el hábito hace al monje, y en el yoga no es menos cierto: para progresar debes practicar, así que otra de las claves para convertirte en yogui es la constancia. Márcate unos hábitos y cúmplelos siempre que puedas.

Errores que debes evitar al iniciarte como yogui

Entrando en el terreno de aquello que debes evitar en tus sesiones de yoga, lo principal ya lo hemos comentado antes: no te precipites. Sigue tu propio ritmo y avanzarás con el tiempo. 
Además, no caigas en el error de no comunicar a tu gurú cualquier condición particular de salud que pueda condicionar tu ejecución de las asanas: por ejemplo lesiones, dolor en alguna zona del cuerpo, fatiga puntual, etc. Si se lo haces saber, esta persona podrá ajustar la clase a tu situación actual y todo fluirá mejor.
También es muy importante que no olvides calentar antes de empezar cualquier sesión y que la dificultad de la misma vaya en aumento, paulatinamente. Esto evitará que te lesiones y te ayudará a distribuir mejor el esfuerzo a lo largo de la clase.
Por último, no te dejes la botella de agua en casa: recuerda hidratarte antes, durante y después de las clases, como en cualquier deporte. Y descansa lo suficiente por las noches para que el cuerpo y la mente asimilen el trabajo que has realizado ese día: te sentirás mucho mejor a la mañana siguiente y te sorprenderás al comprobar que dominas mejor las asanas que en clases anteriores no controlabas.

¿Qué aptitudes potenciarás con el yoga?

Cuando ya seas yogui y cuentes con un cierto nivel de experiencia, es muy probable que hayas adquirido o potenciado una serie de destrezas que van mucho más allá de la simple práctica de una actividad física.
Muchos yoguis destacan mejoras en las siguientes áreas:

Capacidad de adaptación

La flexibilidad que ganas al ejercitar tu cuerpo con el yoga también se traslada a la dimensión psicológica, por lo que practicarlo de manera regular te ayuda a ser más adaptable a cualquier situación, especialmente aquellas en las que surgen obstáculos que requieren del enfoque que le des al asunto.
Ya lo decía Bruce Lee: Be water, my friend.

Gestión de las emociones

La humildad de la que hablábamos antes es una pieza fundamental a la hora de gestionar las propias emociones. 
El yoga proporciona a quien lo practica un mayor autocontrol en diversas circunstancias, siendo muy consciente del lugar que ocupa en el mundo, el espacio de los demás y sus relaciones como un todo en el que la reacción de una de las partes tiene efecto sobre todas las demás, y viceversa.

Control del estrés

La respiración es piedra angular en la práctica de yoga, y el hecho de respirar de forma pausada y en armonía con el movimiento del cuerpo tiene un efecto colateral muy positivo: la reducción del estrés.
Si aprendes a respirar con el yoga, aprenderás a estar en calma ante situaciones que se salen de tu zona de confort.

Agilidad mental

La capacidad de abstracción que te proporciona la práctica de yoga te ayuda a centrarte en lo importante y desechar la información superflua.
Así, conforme vayas aprendiendo y dominando más asanas serás capaz de aislar el ruido en todo aquello que te rodea, ganando en agilidad al procesar cualquier dato en tu día a día.

Conclusión

Ahora que tienes una idea mejor formada de lo que te aporta el yoga y de todo lo que necesitas para empezar a practicarlo, solo falta que te lances a por ello.
Recuerda todo lo que te hemos comentado sobre los errores que puedes evitar y las recomendaciones para ir progresando sin prisa pero con paso firme.
¡Ánimo, que ya casi eres yogui!

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