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Psicología: ¿cómo afrontar la nueva normalidad?

Cada vez es más evidente que la pandemia que estamos viviendo conlleva para muchas personas un desgaste psicológico y emocional que termina pasando factura. Y la psicología es una herramienta necesaria para abordar problemas como la ansiedad y la depresión derivadas de una situación para la que nadie nos había preparado.
Ahora que la nueva normalidad se va haciendo poco a poco más plausible, otras dudas empiezan a surgir: ¿cómo nos afecta este nuevo contexto en el día a día?, ¿qué efectos tiene en la salud emocional el hecho de seguir manteniendo determinadas pautas de seguridad?, ¿sabemos reconocer cuando necesitamos ayuda profesional?
Para conocer más a fondo estas y otras cuestiones hemos pedido asesoramiento a PsicoLink, un gabinete de psicología que usa TIMP en la gestión de su clínica. 
¿Quieres saber lo que nos han contado?

Psicología y nueva normalidad: cómo nos ayuda la terapia en el mundo post-covid

La psicóloga Carolina Casado, una de las profesionales de PsicoLink, nos aclara todo lo que necesitas saber acerca del importante papel de la psicología en esta nueva normalidad que está cada vez más cerca.

Carolina, ¿cómo han afectado el confinamiento y la pandemia a las personas a lo largo de estos meses?

¿Hay algún colectivo más vulnerable psicológicamente ante sus implicaciones?

La fatiga pandémica es una realidad que impera en nuestras vidas y en las de todos aquellos que nos rodean. Vivir con el miedo constante al contagio y vernos envueltos en una pandemia tan prolongada y restrictiva termina generando una sensación de cansancio y desmotivación que consume parte de la salud mental de la población que la sufre. 
Haber estado encerrados durante meses, intentar recomponerte en una nueva normalidad que oscila semana tras semana… no es una situación fácil de gestionar. No tenemos experiencias previas ante un aislamiento tan extenso ni habíamos vivido anteriormente una situación que generara tanta incertidumbre como esta pandemia. 
Nadie es inmune a las consecuencias de haber estado sometidos a un estrés tan invasivo como el que se ha vivido este último año, aunque hemos percibido que hay un porcentaje mayoritario de trabajadores sanitarios en lo que a pedir ayuda psicológica respecta, así como aquellas personas que han perdido a seres queridos debido al COVID o han enfermado y tienen que hacer frente a sus secuelas.

¿Es la ansiedad el principal efecto de vivir en pandemia?

La salud mental de la población española se ha resentido desde el inicio de la pandemia, y ha provocado el incremento de cuadros ansiosos y depresivos. Según el informe realizado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 43,7% de personas que han acudido a un especialista durante este primer año de pandemia ha requerido atención psicológica por ansiedad, y un 35,5% lo ha hecho por depresión
La ansiedad es una respuesta fisiológica adaptativa y normal ante situaciones estresantes o percibidas como una amenaza, pero el problema surge cuando esta respuesta se intensifica o no desaparece. 
El aislamiento y el distanciamiento social que hemos vivido (y que seguimos viviendo), así como los avances y retrocesos en las fases de la desescalada, la sobreinformación en los medios… produce un aumento general en los niveles de ansiedad de la población, y esto puede desembocar en problemas psicológicos severos.

Somos seres eminentemente sociales. ¿Qué problemas psicológicos acarrea el aislamiento social derivado de las medidas de protección?

El distanciamiento en las relaciones interpersonales tiene efectos adversos muy negativos para la salud emocional. No poder estar cerca de otras personas y reducir el contacto con familiares y amigos reduce drásticamente la sensación de bienestar, además de producir sentimientos de soledad y problemas de socialización que pueden generar en un futuro patrones de conducta desadaptativos a la hora de relacionarse.
La manera en la que conocemos a otras personas e iniciamos vínculos sociales ha cambiado, y es difícil estar presente en la vida de los demás cuando tenemos impuesta esa distancia social. Abrazarse ha dejado de ser un acto espontáneo, por ejemplo. Tendemos a mostrar esa hipervigilancia después de lo vivido este último año, lo que potencia el estrés y la fatiga.

Poco a poco nos aproximamos a la nueva normalidad, pero esta implica que aún deberemos seguir ciertas pautas que antes de la pandemia no eran necesarias. ¿Cómo podemos adaptarnos a esta nueva situación?

Estos últimos meses se ha producido una tendencia en la población que tiene mucho que ver con el efecto de habituación, interesante para explicar la dejadez de algunas personas a la hora de cumplir las normas de sanidad. 
Este efecto consiste en lo siguiente: al habernos acostumbrado a vivir en medio de una pandemia, hemos empezado a interpretar que la amenaza no es tan grave como al principio. Sumado a la sensación de hartazgo debido a todo lo que arrastramos, esto ha hecho que muchas personas presenten complicaciones para adaptarse a la nueva normalidad creyendo que algunas de las medidas impuestas ya no son necesarias.
Es necesario realizar actividades que fomenten nuestro bienestar, pero siempre teniendo muy presente que estamos en un periodo de constante adaptación y que la salud, tanto física como mental, tiene que ser la prioridad.

¿Cuáles son los síntomas que nos avisan de que necesitamos ayuda psicológica en relación con la nueva normalidad?

Estrés, irritabilidad, insomnio, apatía, problemas de concentración, tensión, retraimiento social, sentimientos de tristeza sin motivo aparente, emociones negativas o difíciles de manejar que predominan la mayor parte de los días… Estamos cada vez más cansados, y eso puede afectar tanto a nuestra vida personal como a nuestra vida laboral, familiar o en pareja. 
Cuando nuestro estado de ánimo decae y empieza a resultar complicado desenvolvernos en dichos ámbitos como lo hacíamos anteriormente, es un indicativo de que nuestra salud mental puede estar deteriorándose y deberíamos acudir a un especialista. 

¿Qué consejos daríais a cualquiera que nos lea para cuidar de su bienestar psicológico y emocional en la nueva normalidad?

Lo primero, entender que las emociones negativas tales como la tristeza, la ansiedad o la ira son naturales y, por ello, imposibles de reprimir. Es más, hacerlo solo fomenta que se intensifiquen, lo que tiene consecuencias muy negativas para la salud mental. 
Es primordial aceptar estas emociones, darles voz para comprender cómo nos sentimos. Aceptarlas puede ayudarnos a detectar en qué momento estamos más decaídos y estar alerta para afrontar dichas situaciones con mayor positividad. 
Compartir nuestros sentimientos con personas de confianza también ayuda a reducir esa carga negativa, y la meditación o la relajación son recursos fundamentales que ayudan a despejar la mente. Además, ver esta situación de normalidad como un tiempo para nosotros y no como un paréntesis, nos ayudará a adecuar nuestros planes con mayor flexibilidad y confianza. 
Si, además, necesitamos un espacio de desahogo, acudir al psicólogo es una opción más que recomendable.

Aunque cada vez está más normalizado, acudir al psicólogo aún supone un problema para algunas personas.

¿Qué les recomendáis para dejar de lado sus prejuicios al respecto y buscar ayuda cuando la necesiten?

Parece una tontería, pero cuando alguien se rompe un pie, no duda en acudir al médico. Con la psicología ocurre lo mismo. Los problemas psicológicos repercuten en el bienestar general, afectan a muchos más planos que al físico. 
El estigma que rodea a la salud mental todavía está muy presente en la sociedad. Hay gente (cada vez menos) que sigue pensando que a una consulta psicológica solo acuden “locos”, que su problema no es lo suficientemente grave como para pedir ayuda, que no va a servir para nada… 
Desde PsicoLink, sabemos que acudir al psicólogo es un paso muy importante y una inversión de tiempo, dinero y esfuerzo, por lo que ayudamos a buscar al psicólogo más idóneo para cada persona teniendo en cuenta sus preferencias y la especialidad del profesional. Pensamos que es fundamental ofrecer un servicio psicológico adaptado a las necesidades de la población y recibir su demanda con toda la atención y cuidado que se merece. Porque la salud mental sí importa.

Los psicólogos también tienen sus problemas e inseguridades como cualquier persona. 

¿Cómo lidia un/a profesional de la psicología con los efectos negativos de vivir en pandemia? ¿Cómo os adaptáis vosotros a esta nueva normalidad?

Hemos tenido que reinventarnos, como muchos otros profesionales. A la fatiga vivida por la pandemia hay que sumarle la incertidumbre laboral, el no saber en qué condiciones vas a poder seguir impartiendo terapia ni cuándo. Con el estado de alarma, muchos gabinetes tuvieron que cerrar. 
La terapia online, por ejemplo, ahora está muy demandada, y la mayoría de los profesionales ha tenido que adaptarse a esta nueva demanda. Además, en nuestro trabajo, el lenguaje no verbal es imprescindible, y el uso de la mascarilla dificulta la comunicación con el paciente en muchas ocasiones, debilita el mensaje. 
Aun así, hemos notado un incremento en el número de personas que se anima a pedir ayuda a pesar de la pandemia, lo que a su vez ayuda a que se creen más puestos de trabajo para psicólogos. Poco a poco.

Conclusión

Después de hablar con Carolina y charlar con ella acerca de la importancia de cuidar nuestra salud psicológica, resaltamos algo muy importante que nos ha dicho: si acudes al médico cuando te duele el cuerpo, ¿por qué no vas al psicólogo cuando no te sientes bien emocionalmente?
Es algo evidente, pero conviene recordarlo: si necesitas ayuda acude a un profesional. No descuides tu bienestar mental.

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